Casa Milà (La Pedrera)

Casa Milà

La Casa Milà fue construida por al arquitecto Antoni Gaudí entre 1906 y 1912 en Barcelona. Encargo que recibe de Pere Milà y Roser Segimon. Recibe el nombre de Casa Milà porque fue construida para convertirse en la nueva residencia de la familia. El matrimonio decidió ocupar el piso principal y alquilar el resto de las viviendas. Este es el edificio civil más emblemático de Antonio Gaudí y también su última obra civil.

Recibió el nombre de “La Pedrera” por su aspecto exterior similar al de una cantera a cielo abierta. Gaudí utilizo formas extraídas de la naturaleza para dar forma a la fachada. También realizo innovaciones constructivas y funcionales además de ornamentales y decorativas que convierten este edificio en una obra de arte total. La complejidad y la belleza del edificio a convertido a este edificio en uno de los más emblemáticos de Barcelona.

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Historia de la Casa Milà

 

Durante 1900 el Paseo de Gracia se había convertido en la avenida más importante de Barcelona. Un lugar donde la burguesía catalana más adinerada comenzó a construir sus casas. Empezando una carrera para exhibir públicamente su estatus y para ello encargaron sus proyectos a los arquitectos con más prestigio.

Es en 1905 cuando el recién formado matrimonio de Pere Milá y Roger Segimon toma una decisión. Compran una torre con jardín de 1835 metros cuadrados en el numero 92 del Paseo de Gràcia. Encargándole a Gaudí la construcción de la que seria su nueva residencia. El cual toma el proyecto donde incluye novedades para conseguir espacios de grandes dimensiones y muy iluminados.

La obra no estuvo exenta de problemas financieros y legales. Con cambios constantes por parte del arquitecto y el incumplimiento de la normativa de construcción del ayuntamiento. Llevando el matrimonio Milà al arquitecto a juicio por el pago se sus honorarios. Juicio que perdieron teniendo que pagarle 105.000 pesetas de la época, dinero que Gaudí dono a un convento de monjas.

Arquitectura de la Casa Milà

 

La Pedrera fue el edificio que rompió con los estilos arquitectónicos clásicos de su tiempo. Una reflexión del arquitecto que evoluciona la visión de cómo debía ser un edificio del Ensanche de Barcelona. Dos bloques de viviendas de acceso independiente que forman un edificio en chaflan con dos grandes patios. Estos últimos conectados entre si por rampas para acceder a los garajes.

La fachada del edificio pierde su función tradicional de muro de carga para convertirse en un muro cortina. Uniendo los más de 6.000 bloques de piedra a la estructura mediante los elementos metálicos. Permitiendo de esta manera abrir los grandes ventanales de la fachada. Gaudí crea los elementos de forja de la fachada como un complemento eficaz entre la arquitectura y la ornamentación. Siendo considerados antecedentes de la escultura abstracta del siglo XX.

El arquitecto mostro sus dotes de visionario anticipándose a las que serian las necesidades de la vida moderna. Para ello construyo en el sótano de La Pedrera un garaje para carruajes y automóviles. El primero realizado en una casa residencial. Para ello utilizo columnas de hierro delgadas sobre las que se apoya el forjado del patio superior.

Casa Milà

Patrimonio y distinciones

 

El carácter monumental y artístico a salvado a la Casa Milà de sufrir el derribo de su desván y la azotea. Este superaba en 4.000 metros cúbicos lo permitido por la ley. Salvándose por una resolución de la Comisión del Ensanche del Ayuntamiento de Barcelona que le deba consideración de edificio monumental. No sin antes pagar la familia Milà una multa de 100.000 pesetas para poder legalizarla.

Posteriormente en 1962 el ayuntamiento inscribió el edificio dentro su catálogo de patrimonio artístico de la ciudad de Barcelona. También fue declarado Monumento histórico- artístico de interés nacional por el Gobierno español en el año 1969. Convirtiéndose en 1984 en Bien cultural del patrimonio mundial por la UNESCO debido a su valor universal excepcional.

Esta catalogación como Patrimonio mundial es un prestigio y privilegio que implica un reconocimiento como valor cultural. Un edificio que debe conocerse, estudiarse e interpretarse, con un valor cultural que debe difundirse. Debiendo conservarse y asegurarse para que pueda transmitirse a las generaciones venideras.

Uso actual de la Casa Milà

 

Hoy en día el edificio de La Pedrera fusiona de una manera excepcional varios servicios dentro del mismo espacio. Es la sede de la Fundación Catalunya La Pedrera compatibilizando este uso administrativo con otros cuatro más. Siendo un lugar turístico, un centro cultural, además mantiene su uso residencial y el comercial.

Esto lo convierte en el único edificio en todo el mundo que une estas cinco prestaciones en perfecta armonía. Siempre manteniendo su esencia y singularidad para cumplir la finalidad con la que se construyó. Desde que en 1996 fue inaugurado como centro cultural, La Pedrera ha recibido más de 22 millones de visitas.

Lugar turístico

 

Se pueden visitar 4.500 m2 de la Casa Milà tanto de día como de noche. Las visitas se reparten a lo largo de cinco plantas entre las que se encuentran la Azotea y el Piso de época. Además del Espai Gaudí en el desván, los Patios de Paseo de Gracia y de Provenza. También la Sala de exposiciones que en sus tiempos fue la residencia de la familia Milà.

Centro cultural y social

 

La Pedrera como centro cultural y sede de su fundación quiere ser un motor para la innovación y el cambio. Buscando provocar la reflexión en sus visitantes que además participan en las actividades organizadas. Convirtiéndose en un centro dinamizador en la construcción de una sociedad de futuro de valor y con valores.

Uso administrativo

 

Como hemos dicho con anterioridad este edificio es la sede de la Fundación Catalunya La Pedrera desde el 2013. Cumpliendo con la finalidad de ayudar a la gente a construir un futuro más justo y mejor. Ofreciendo oportunidades a las personas que más lo necesitan. Fomentando el talento, la educación y la creatividad al mismo tiempo que la preservación del patrimonio cultural y natural.

Uso residencial y comercial

 

La Casa Milà sigue ofreciendo viviendas residenciales en régimen de alquiler. Además, como lleva haciendo desde 1929 alquila los espacios para tiendas de la planta baja. También alquila oficinas, algunas de ellas desde la década de los cincuenta.

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