La Torre Glòries, junto a su recién inaugurado mirador, se convirtió en uno de los símbolos de la Barcelona Contemporánea. Estamos hablando de un gran edificio cilíndrico que surge de la tierra y señala hacia el cielo. Y que cuenta con una superficie de cristal, en la cual se reflejan los hermosos colores del Mediterráneo. Te contamos, además, que esta es una colaboración entre el Estudio b720 de Barcelona y Atelier Jean Nouvel.
Como resultado, surgió un emblemático edificio de 144 metros de altura, el cual parte desde la profundidad de la tierra. Al construirlo, el arquitecto francés no perdió la oportunidad de aprovechar el espacio donde la concibió. Es por esto que su forma nos puede recordar la de la montaña Montserrat. Aunque también, a las gaudinianas de la Sagrada Familia. Sin duda alguna, el lugar ideal para contemplar Barcelona desde una nueva perspectiva ¿Qué esperas para dejarte sorprender?
Torre Glòries: un icono de Barcelona
Al finalizarse, la Torre Glòries pasó a ser, rápidamente, un ícono arquitectónico de la ciudad de Barcelona. También se convirtió en uno de los edificios más conocidos.
Sin embargo, no fue gratamente aceptada desde el principio. Recibió las críticas de muchos de los ciudadanos, así como de algunos expertos en la materia. Esto debido a que sus características la hacían impropia de los esquemas arquitectónicos de la ciudad. Pese a esto, terminó convirtiéndose en uno de los emblemáticos lugares que identifican a esta ciudad española a nivel universal. Siendo incluso uno de sus mayores atractivos turísticos.
En el 2008, la Torre Glòries fue nombrada, por algunas instituciones públicas catalanas, como uno de los principales iconos culturales. Desde entonces, es considerada un centro cultural y especial atractivo turístico. De hecho, ha sido incluida en algunos recorridos que hacen ruta a los lugares más representativos de la ciudad. Por lo que la posibilidad de visitar su interior se ha vuelto bastante popular entre los turistas.
Principales atractivos del diseño

Al diseñar la Torre Glòries, antes Torre Agbar, Nouvel fue influenciado por algunos de los símbolos de la cultura catalana. Por un lado, tomó inspiración de los campanarios de la Sagrada Familia, obra de Antoni Gaudí, arquitecto catalán. Pero también, llegó a tomar como referencia los característicos pináculos de la montaña de Montserrat. Un lugar con gran significado para Cataluña, donde se encuentra el templo en el que reside su patrona.
Su interior es un gran espacio despejado, sin separaciones o pilares. Esto se debe a su planta ovoidal, que le da un aspecto casi circular. En cuanto a su exterior, se encuentra cubierto por láminas de cristal, las cuáles actúan como un muro cortina.
Las láminas de cristal le aportan un aspecto especialmente llamativo. Sobre todo por las noches, donde la torre adopta una singular belleza. Esto debido a sus variados colores, los cuales parten desde la base con tonalidades cálidas. Gradualmente, se van tornando cada vez más fríos, hasta volverse blanco en lo más alto de la torre.
También se hace necesario mencionar su sistema de iluminación. Pues una de las características más llamativas de la Torre Glòries es su espectacular iluminación nocturna. Esto debido a que dispone de más de 4500 luces led que pueden funcionar de forma independiente. Y que además, permiten la posibilidad de generar infinidad de figuras y formas por toda la fachada.
Con tales atractivos, no es de sorprender que la Torre Glòries sea protagonista de muchas celebraciones y actividades culturales o recreacionales. Aunque esto no es todo, pues todavía queda por mencionarte el imperdible Mirador Torre Glòries.
Mirador Torre Glòries
El Mirador Torre Glòries supone un novedoso concepto de mirador. A su vez, nos ofrece una vista de 360º de Barcelona, a una altura de 125 metros. Además, su interior se ha convertido en un centro cultural que nos permite tener una experiencia multidisciplinar. Pues reúne la ciencia, el arte y la tecnología en un mismo lugar.
La forma en la que fue dividido nos permite profundizar en distintos aspectos de Barcelona. Por ejemplo, el Hipermirador nos enseña la ciudad como un organismo vivo. Esto debido a que nos muestra diferentes habitantes de la naturaleza a través de figuras de papel doblado. También nos encontramos con unas inmensas pantallas que nos muestran los latidos y ritmos de la ciudad, que varían constantemente.
Por lo tanto, podríamos decir que este lugar es una especie de observatorio de Barcelona.
Al llegar a la planta 30 (que es el mirador), podemos apreciar las vistas de 360º sobre la ciudad. Las cuales, te aseguramos, son realmente espectaculares. Y es que no sólo se trata de la amplia perspectiva. Sino de que, al estar allí, parece como si tuviésemos el cielo al alcance de nuestras manos. Y no es para menos, pues cuenta con unos 125 metros de altura. Y, a nuestros pies, una vista espléndida de Barcelona.
De la misma manera, existe un espacio de la Torre Glòries que es simplemente fascinante. Este es el Cloud Cities Barcelona. El cual es capaz de sumergirte en la asombrosa obra de arte multisensorial del artista Tomás Saraceno. Esta es una instalación transitable y permanente, que se mantiene suspendida en la copa del edificio.
¿Cuánto cuesta una entrada al Mirador?
Existen dos tipos de entrada. La básica, que incluye entrada al Hipermirador y el Mirador, cuesta un aproximado de 15 euros. Ahora, si también quieres visitar el Cloud Cities, deberás pagar un aproximado de 10 euros más.
¿Merece la pena visitar la Torre Glòries?
Podemos afirmar que visitar la Torre Glòries no supondrá ninguna decepción. No solamente estarás frente a una de las mejores vistas de Barcelona, sino que podrás disfrutar de otros beneficios. Por ejemplo, conocerás más acerca de la arquitectura moderna, el trasfondo cultural, y la historia que posee este edificio. Todo esto mientras despiertas tu espíritu aventurero.
¿Te atreves a ascender cada vez más cerca de sus 144 metros de altura? Esperamos que sí. Pues visitar este edificio es uno de esos planes turísticos que no te puedes perder. Sobre todo si deseas conocer la ciudad condal a plenitud.
